Café y su relación con la hipertensión. - Nutrición basada en evidencia.
La presión arterial es básicamente la presión que hace la sangre en las paredes internas de nuestras arterias y mientras más flexibles sean las mismas para dilatarse y contraerse. Menor será dicha presión. Sin embargo, en la hipertensión sucede todo lo contrario. Es decir, en la hipertensión crónica las arterias se encuentran más rígidas, la sangre hace más presión de lo normal y el corazón bombea la sangre con más fuerza.
Está condición patológica, en estados avanzados puede generar un paro cardíaco, accidentes cerebrovasculares, fallos renales, entre otras enfermedades.
A lo que se refiere a su causa y prevención, hay muchos estudios que asocian a la dieta como factor principal (01,02) Sin embargo: ¿qué pasa con el café?
En este estudio (03) siguieron durante 8 años la dieta de miles de personas, con el propósito de estudiar los efectos del café sobre los riesgos de la hipertensión.
En términos generales, se encontró asociaciones entre su consumo diario con el aumento y una disminución de riesgos de hipertensión en diferentes personas.
Y esto ¿por qué sucede?
Parece ser que ciertas personas tienen ciertas enzimas (CYP1A2 -1F) que metabolizan la cafeína de forma lenta. Lo cual hace que la misma circule por más tiempo en el torrente sanguíneo y aumente patológicamente los niveles de adrenalina. Que es un compuesto que puede comprometer la vasodilatación. Es decir que puede dañar la capacidad de dilatación de las arterias.
Sin embargo, las personas que metabolizan rápido (CYP1A2) la cafeína, no se dan dicha condición (03).
Y ¿como nos podemos darnos cuenta si metabolizamos lento la cafeína?
Existen síntomas que pueden darnos señales. Como por ejemplo la taquicardia, nerviosismo e insomnio muy prolongados por el consumo de café. Por lo tanto, basándome en la evidencia presentada. El consumo de café no es para todo el mundo.
Estudios citados.
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